Ayer día 12 de abril, ofrecí una charla coloquio para padres que tuvieran inquietud por ayudar a sus hijos a mejorar en el deporte y como personas. Resulto una experiencia bastante gratificante, la sala se llenó y esto dice mucho de la actitud de los padres de Caudete. Se puede decir sin riesgo de ser presuntuoso, de que son padres con un nivel de conciencia superior a la media. Porque digo esto; estoy seguro de que faltaron bastantes más de los que fueron, no se enteraron o no podían simplemente, pero los que sí que estuvieron hicieron el esfuerzo de ir y eso los honra como tales.
Hablamos de actitud, una actitud de mejora continua, un modelo de superar pequeños retos para llegar a los grandes, una saber hacer… El reto que les puse no es fácil, ya que si tenían algo que hacer que lo llevaran a la práctica, ya que sin acción no hay cambios, son los pequeños cambios los que al final te llevan a las grandes metas.
Ser padre para nada es fácil, pero sin duda alguna es uno de los proyectos que más nos motivan y que supone un reto de los más difíciles a los que nos enfrentamos en la vida. Pero como todo se puede aprender, si tenemos la actitud cada día podremos mejorar en nuestra preparación de padres y madres.
Y no debemos olvidar la frase de este genial entrenador: “Cuando intentáis hacerlo lo mejor posible siempre sois ganadores, aunque el otro equipo haga más puntos”. John Wooden entrenador de Baloncesto de UCLA
Francisco Beltrán Ortín




Hace unos días mi amigo Patricio, vino a verme casi como siempre no venía muy contento. Me lo tomo como un reto personal, está enfadado consigo mismo por no cumplir tareas que se había impuesto. Me comentó,- estoy súper enfadado, y le pregunté ¿por qué?, respondió, porque me he propuesto unas tareas súper fáciles de hacer y no las estoy cumpliendo, le volví a preguntar, ¿qué era lo que tenía que hacer y no hacía?, y dijo, ir al gimnasio 2 veces a la semana y salir a correr después del trabajo otras 2 veces más, yo le dije que no lo veía nada fácil. Me preguntó ¿por qué le decía eso?, respondiéndole, que ¿cuántas veces lo hacía antes de proponerse esas tareas? la respuesta ya os la imagináis, “Ninguna”. Contesté, por eso te digo que no es tan fácil.